RETRATOS TODOTERRENO. PLAYA Y MONTAÑA.

La mayoría de mis veranos de infancia los pasé en Vilanova i la Geltrú. El edificio donde vivíamos era el último del pueblo —ahora ya ciudad— y, si ibas en línea recta, cruzando un pequeño bosque y saltando la vía del tren, llegabas al mar. Recuerdo ese trayecto como si fuera ayer: sombrilla, sillas, neverita, y a veces hasta una barca hinchable con remos. Siempre hacíamos una parada en casa de un payés para comprar fruta y verdura recién recogida.

Hace poco volví unos días. Quise repetir esa ruta con los ojos de entonces, pero ya no encontré ni el payés ni aquel camino exacto. Lo que sí encontré fueron nuevos rincones, perfectos para una sesión de retrato donde no tienes que elegir entre playa o montaña. Es un paseo que lo tiene todo.

Si pensabas que un retrato solo iba de quién está delante de la cámara, ven. Te invito a esta ruta versátil, poco transitada y con una luz de invierno brutal.

1. Comenzamos en la playa, con simetría y profundidad.

Llegamos por un pasillo recto, de esos que parece diseñado por Kubrick en uno de sus días luminosos. Al final, un templete algo romántico. ¿Demasiado drama? Recuerda que Sofia Coppola le puso unas Converse a María Antonieta y quedó de lo más cool.

2. Puente, paseo marítimo y la playa extensa.

Cruzamos un pequeño puente y bajamos al paseo. La playa se abre inmensa, vacía, con ese punto cinematográfico. Y no, no es un decorado de Terrence Malick: es real.

3. Sendero interior y claro de bosque.

Al final de la playa, cruzamos la vía del tren (sí, sigue ahí) y nos adentramos en un sendero. Al poco, aparece un claro entre árboles donde la luz se cuela entre las ramas como si alguien estuviera apuntando con un reflector desde el cielo.

4. ¿Por qué vale la pena esta ruta?

Porque en 20 minutos tienes mar, bosque y luz perfecta.

Porque en invierno está casi vacía: el entorno es solo para vosotros.

Porque Sitges ya está muy visto.

Porque además de pasar un buen rato, te llevas unas fotos estupendas.

Puede que el payés ya no esté, pero este paseo sigue teniendo magia. Y luz. Y rincones que piden a gritos que alguien se integre. Si lo que buscas es una sesión con personalidad, sin pretensiones y con un poco de tierra en los zapatos, escríbeme y lo montamos. El paisaje ya lo tengo fichado, solo faltas tú.

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